sábado, 6 de agosto de 2011

Eucaliptos ¿Si / No?

El eucalipto es un árbol polémico allí donde se implante. Sin embargo, a lo largo de todo este siglo las plantaciones con esta especie se han sucedido una tras otra y actualmente ocupan una amplia extensión del territorio nacional. 

El estudio de los efectos que el eucalipto induce sobre el medio natural es complejo y parece haber una gran controversia al respecto. En principio, toda alteración de un ecosistema natural provocará un desequilibrio cuya degradación dependerá en gran medida de su posible reversibilidad en el futuro. Un suelo, se verá degradado si sufre una pérdida o transformación de sus propiedades, que reviertan de forma irremisible en su fertilidad física o química. La influencia de la vegetación en estos procesos no parece ser fundamental, pero si se reunen determinadas características ambientales (determinado material originario, pluviosidad, topografía desfavorable,....) la presencia de un tipo de especies vegetales u otras favorecerá los procesos formadores de suelo o, por el contrario, los procesos degradantes. 
Sin embargo, los posibles efectos de este árbol sobre sus suelos no está todavía lo suficientemente claro. 
Por una lado, ecologistas y campesinos alarman sobre los efectos desecantes, acidificantes, esterilizadores y desmineralizadores del eucaliptal. Por otro, no hay estudios científicos en muchas zona que puedan verificar tales acusaciones y para la Administración  estas plantaciones son el “milagro” de la productividad por encima de cualquier consideración. Ante todo, hay que evitar caer en tratamientos simplistas a la hora de criticar las plantaciones de eucalipto, ya que lo que es recomendable en un lugar puede ser nefasto en otro, pero también hay que ser cautelosos con toda intervención en la naturaleza y realizar estudios de impacto antes de proceder a una plantación..
Su entrada en Europa parece que se produjo hacia 1829 en Portugal. En España su primera cita se encuentra en Galicia en 1863. Aparentemente, se trataba de unas semillas que un fraile evangelizador mandó desde Australia a su familia en Tuy (Ruiz,1979). 
En un principio el interés de esta especie era botánico u ornamental. Más tarde, se empleó como árbol típico de lindes de caminos o fincas. Ya a principios de siglo, su elevada productividad, unida a su frugalidad y plena adaptación al territorio motivaron su utilización en repoblaciones con fin de aprovechamiento maderero. Su expansión desde entonces ha sido imparable. Por un lado, sus semilla germinan muy bien, tiene una estupenda regeneración a partir de los rebrotes de tallo y tocones y presenta un cierto carácter pirófito (no sólo resiste muy bien a los incendios sino que además les son favorables pues al regenerarse mucho más rápido que otras especies eliminan la competencia). Por el otro, tiene el beneplácito de la Administración que mediante su política forestal no sólo realiza importantes labores de “repoblación” (tanto en montes públicos como en montes comunales y privados) sino que también concede subvenciones y ayudas técnicas a los particulares que, vista la crisis en los sectores ganadero y agrícola, han visto la luz en una opción más rentable y menos trabajosa.
Prefiere los climas húmedos y sin heladas. La temperatura media debe ser superior a 3ºC con el óptimo entre 10-15,5ºC. La pluviosidad anual debe ser de unos 500-1520 mm. repartidos con regularidad a lo largo del año (De la Lama,1976). Su distribución natural se localiza en climas templado-húmedos bastante parecidos a los que se dan en el Norte de España.

 Son limitantes de su crecimiento las heladas y las bajas temperaturas (que afectan de forma particular a individuos jóvenes, sobre todo en presencia de nieblas), los vientos fuertes y las sequías. Tampoco se ven favorecidos por la sombra, por lo que soporta mal la cubierta o la competencia de otras especies.

Es poco exigente en cuanto a suelos se refiere, pero para su óptimo desarrollo deben tener una cierta calidad.. Se da bien en suelos silíceos y poco arcillosos así como en suelos calcáreos con lavado previo de carbonatos. Sólo ve afectado su desarrollo en suelos salinos o suelos hidromorfos. También se apunta que las rociaduras salinas en las proximidades a la costa pueden ser un factor limitante.
 Requieren un sustrato con un pH entre 5 y 7,2 pero pueden darse de forma satisfactoria a pH más bajos .
 Los suelos autóctonos del eucalipto en Australia y Tasmania apenas desarrollan el horizonte A. Tienen un potente horizonte E que contacta discontínuamente con un horizonte Bt con procesos de gleyzación.
A todos nos es familiar las acusaciones de ecologistas y campesinos que inculpan al eucalipto de degradar de forma irreversible los suelos. Los problemas a los que se alude más frecuentemente son:

 *una acidificación extrema, con todo lo que ello implica para la estructura del suelo y para la microfauna y la flora. 
 *un descenso del nivel freático,que afecta a cauces de agua, pozos, fuentes y provoca la desecación de cultivos en las inmediaciones de las plantaciones. 
 *una pérdida sustancial de nutrientes, que deja empobrecidos a los suelos para un aprovechamiento posterior. 
 *un descenso en la biodiversidad de los ecosistemas, que “esteriliza” a las plantaciones de flora y fauna autóctona y de microorganismos en el suelo. 
 *una pérdida de suelo por erosión, que hace aflorar la roca en aquellas plantaciones que se realizan sobre terrenos inclinados.

Por el contrario, los estudios científicos al respecto no sólo no se muestran tan catastrofistas, sino que, por lo general, tienden a desmitificar tales indicios. En España, la mayor parte de la investigación se ha realizado en los suelos de Galicia desde las universidades de Santiago de Compostela y de Vigo. También existe bastante bibliografía acerca de los eucaliptos en el SO peninsular, pero en este caso aluden al otro eucalipto de importancia en nuestro país, el Eucalyptus calmadulensis. 
Las conclusiones de los estudios gallegos son que, si bien no se puede afirmar nada con seguridad por el poco tiempo que llevan las plantaciones en España, Eucalyptus globulus no parece afectar de forma negativa al suelo o, al menos, no parece ser más perjudicial que las repoblaciones de pinos (P.radiata fundamentalemnte) o incluso que las formaciones “climácicas” de robles (Quercus robur). Estas conclusiones pueden ser perfectamente válidas para los suelos desarrollados sobre sustratos ácidos, como es el caso de Galicia. Sin embargo, las repercusiones del eucalipto en los suelos desarrollados sobre materiales carbonatados podrían ser diferentes de alguna manera y sus efectos no están lo suficientemente investigados.






(EUCALIPTO DEGLUPTA)


Los eucaliptos arcoiris (Eucalyptus deglupta) se encuentran en su mayoría en Nueva Guinea, Nueva Bretaña, Sulaewsi y Mindanao. En la actualidad esta variedad de arboles es cultivada en todo el mundo y se usa principalmente como pasta para hacer papel.

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